Los resultados del estudio permiten concluir que existe una prominente naturalización de prácticas sexistas de forma transversal en todos los tramos y edades por parte de las educadoras, lo que genera una necesidad urgente de incorporar con mayor énfasis y prioridad la formación docente con enfoque de género en educación parvularia.

El sexismo en la educación se posicionó en 2018 como el principal tema de los movimientos estudiantiles. Este sexismo se identifica en todos los niveles educativos; entre ellos la educación parvularia, momento relevante en la vida de niñas y niños, ya que es durante la primera infancia donde ocurre la socialización primaria y se internalizan significaciones del mundo social. A partir de este contexto, el estudio “Desafío de una educación no sexista en la formación inicial: prácticas docentes de educadoras de párvulo en escuelas públicas chilenas”, realizado por las investigadoras Ximena Azúa, Daniela Lillo y Pamela Saavedra, abordó la interrogante respecto de la práctica docente en este nivel y de los posibles sesgos de género allí presentes. En el analizan las tipologías sobre sesgos y estereotipos de género en la práctica docente de las educadoras de párvulo. El estudio contempla el análisis descriptivo, de las dimensiones y subdimensiones, obtenido tras la aplicación de pautas para guiar la revisión de videos de evaluación docente.
 
A partir de los resultados, las investigadoras  concluyen que las acciones categorizadas como “naturalizar” son las prácticas pedagógicas preponderantes en las educadoras de párvulo del grupo en estudio, de forma transversal en todos los tramos y edades. La naturalización se acentúa en el material de clase estereotipado, la no resolución de conflictos entre estudiantes y, principalmente, en el lenguaje, donde el uso del masculino como universal se perpetúa en lo cotidiano, incluso a veces siendo contradictorio con otras prácticas que se desarrollan paralelamente y que apelan a un “modificar/transformar”. De este modo, la formación inicial de la niñez responde a una socialización primaria que tiende a naturalizar las desigualdades de género y a reproducirlas como algo natural, contribuyendo al desarrollo de una relación dialéctica entre escuela y sociedad que perpetúa la jerarquía y la violencia de género.
 
Lo anterior también demuestra que muchas veces las prácticas docentes de las educadoras que incurren en un sesgo de género no son ejecutadas de forma consciente, lo que significa que, si no hay formación profesional para detectar estas prácticas que reproducen el sexismo en el aula, su reproducción o transformación queda a merced del azar y de las voluntades particulares.
 
Por otro lado, a través del estudio fue posible identificar grupos docentes con características comunes que permiten indagar en el establecimiento de perfiles de las educadoras de párvulo. En primer lugar, se identifica un grupo docente, que en la investigación se denomina como “resistente al cambio”, perteneciente al tramo avanzado, que tienen sobre los 51 años y donde preponderan las acciones de rechazo o invisibilización en las interacciones en el aula. En segundo lugar, se detecta un perfil docente de naturalizadoras caracterizado por encontrarse en el tramo inicial y cuyas representantes tienen menos de 39 años. Por último, se presenta un perfil docente de tramo temprano y entre 40 y 50 años, donde destaca la contradicción, debido a que si bien presentan tendencia a “modificar/transformar” en el uso de lenguaje e interacciones en el aula, en el diseño curricular realizan un salto al otro extremo, presentando acciones categorizadas en el “rechazar/invisibilizar”. Este último grupo reafirma lo anteriormente señalado, pues las contradicciones presentadas revelan que no existe una noción o idea unitaria en las educadoras de lo que es una práctica sexista o no sexista, sino que sus acciones responden a nociones o intuiciones individuales respecto de cómo se deben realizar ciertas acciones.
 
A partir de lo anterior, es posible concluir que existe una necesidad urgente de incorporar con mayor énfasis y prioridad la formación docente con enfoque de género en educación parvularia. Las contradicciones entre acciones sesgadas por género en grupos diversos de educadoras responden a una formación inicial docente del profesorado en general, y educación parvularia en particular, donde los estudios de género no ocupan un espacio significativo y a veces, incluso, no son considerados. Asimismo, en la formación continua, a pesar de que existe una oferta de diversos cursos que abordan estas temáticas, seguirlos depende de una voluntad particular del docente y no de una política general que proponga y permita una formación en género transversal desde una etapa profesional temprana.
 
En relación con esto último, un estímulo que podría motivar al profesorado a cursar capacitaciones en estos temas podría ser la incorporación de logros en el área de inclusión de enfoque de género, como meta para obtener mejores resultados tanto en la carrera como en la evaluación docente, para lo cual también se considera que tendría que revisarse el formato de grabación, que actualmente dificulta la observación de interacciones en clase. Sin embargo, se considera que es necesario tener presente que hay una acción contraproducente en evaluar aquello que no se ha enseñado, es decir, es primordial que para implementar criterios de sesgos de género en la evaluación docente es necesario implementar también formación docente en género.
 
Por otro lado, como proyección de esta investigación sería interesante realizar una comparación de los resultados obtenidos a partir de las pautas aplicadas en establecimientos de jardines infantiles públicos no escolarizados (pertenecientes a la Junta Nacional de Jardines Infantiles, Junji, por ejemplo). De este modo, se podría observar si existen diferencias en los sesgos de género presentes en el uso del lenguaje, diseño pedagógico e interacciones en aula y así evidenciar si el sistema de escolarización representa o no un factor influyente en la reproducción de prácticas sexista en el aula.
 
Para finalizar, se hace hincapié en el hecho de que los sesgos de género detectados en el aula, y el impacto que estos tienen en la vida de los niños a partir de su socialización primaria, dan luces de la urgencia de una política nacional que dé cuenta de la importancia de los estudios de género en la formación docente, comprendiendo que no basta con la oferta de cursos en la educación continua, sino que es necesaria una formación inicial docente en estos temas, que permita y apoye el egreso de profesionales que respondan a la exigencia nacional de una educación no sexista.
 
Más información sobre este estudio en Revista Calidad en la Educación

Sabías que…

La primera sesión del Consejo Superior de Educación (antecesor legal del CNED) fue celebrada el 19 de julio de 1990. Para ver el acta de constitución del Consejo puedes descargarla aquí.