El Artículo publicado en la revista 'Infancia, Educación y Aprendizaje' expone algunas consideraciones sobre los procesos de socialización de género en la infancia, la incidencia que podría generarse desde una aproximación con enfoque de género y cómo el contexto cultural contemporáneo puede influir en el ejercicio de una pedagogía infantil sensible a estos temas.

El artículo “El desafío de una nueva socialización de género en la Educación Infantil” de las investigadoras Claudia Contreras y Paula Flores, de la Universidad de Austral de Chile, y publicado en la revista 'Infancia, Educación y Aprendizaje', de la Universidad de Valparaíso, expone algunas consideraciones sobre los procesos de socialización de género en la infancia, la incidencia que podría generarse desde una aproximación con enfoque de género y cómo el contexto cultural contemporáneo puede influir en el ejercicio de una pedagogía infantil sensible a estos temas.

De esta manera, se realiza una discusión teórica a raíz de trabajos que, desde diversas perspectivas, examinan la presencia o abordaje de estereotipos, sesgos y creencias asociadas a lo masculino y lo femenino en el sistema educativo, particularmente bajo la premisa de que ciertas discriminaciones se dan y reproducen en los espacios formativos, privilegiando algunas visiones en las interacciones orientadas a la socialización y aprendizaje infantil.

En tal sentido, se asume que ciertas dinámicas intencionadas desde lo educativo podrían contribuir a la transformación sociocultural para una socialización de género que promueva nuevas comprensiones relacionales y condiciones de desarrollo equitativas para niñas y niños.

Si bien, asumir los desafíos que presenta la educación durante la primera infancia significa una minuciosa labor, se trata de una evolución que se torna necesaria y concordante respecto a lo que comienza a ocurrir en el resto de la sociocultura occidental. Así, en el contexto de un despertar cognitivo, la pedagogía infantil se presenta como una fracción del modelo social que requiere de análisis, cuestionamiento y reformulaciones fundadas en la equidad, el respeto y la empatía.

Transformar el ejercicio docente exige reflexionar, replantear y en muchas ocasiones deconstruir representaciones personales, para dar paso a una nueva manera de entender el mundo y las relaciones que se dan en él. Desde ahí la individualidad se convierte en la primera herramienta de cambio, habida cuenta de que nuevas perspectivas, relaciones e intervenciones pedagógicas comienzan en el plano personal para luego proyectarse hacia las prácticas formales e informales que se dan en el aula, teniendo como resultado potencial el aminoramiento del sesgo presente en las dinámicas de socialización de género, o por otro lado una construcción basada en la justicia y la equidad educativa.

En la misma línea, se hace evidente la necesidad de transformar los procesos formativos de estudiantes de educación parvularia en torno a la inclusión de un enfoque de género, poniendo énfasis en ejercicios de visibilización y conciencia sobre las limitaciones y procesos segregadores derivados de la construcción del binomio femenino/masculino, haciendo énfasis en la responsabilidad que las figuras educadoras -y sus conductas implícitas- tienen sobre la formación identitaria y el desarrollo de niños y niñas.

Si bien los centros de formación técnico-universitarios y los lineamientos estatales comienzan a reformularse en torno a modelos pedagógicos basados en la coeducación, dicho cambio requiere de una intervención multifactorial, donde agentes como la familia, el Esta-do, las comunidades escolares y los medios de comunicación, entre otros, den lugar a la deconstrucción del machismo y fomenten el pensamiento crítico desde la primera infancia. El desafío es importante. El aula aún dista de presentarse como un espacio que valora la diversidad, inclusión y empatía. Falta avanzar desde el discurso hacia la concreción de acciones de equidad, donde la coeducación no implique sólo liberar a las infancias de la inequidad de género, sino que les permita formarse desde identidades y expectativas liberadas de los límites que imponen la categoría “femenino/masculino”. Desde ese punto de partida es posible proyectar la transformación de los procesos formativos que siembren en la infancia y la sociedad entera nuevos paradigmas desde los cuales entender el mundo y convivir en él.

Ver artículo completo en: Revista Infancia, Educación y Aprendizaje (IEYA). Vol.8, Nº 1, 2022, pp. 82-92

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