Uno de los resultados más relevantes de la investigacion fue el obtenido en la dimensión de género. Aunque las posibles razones para entender este efecto diferenciado de la educación parvularia por género son variadas, una de las hipótesis es que la cultura chilena fomenta expectativas distintas para niños y niñas, las que son específicamente más exigentes para los niños.

La investigación realizada por Alejandra Cortázar y Constanza Vielma, tuvo por objetivo estimar el efecto de la educación parvularia pública chilena en los resultados académicos de los niños en el Sistema de Medición de la Calidad de la Educación (Simce) de cuarto básico. El estudio buscó entender si estos efectos varían en función del género y del número de años de participación en la educación parvularia. Mediante la metodología de Propensity Score Matching se encontró que asistir a la educación parvularia pública afecta positivamente los resultados académicos en Matemáticas y Lenguaje en cuarto básico. Este efecto fue mayor para los niños que para las niñas, y para los que asistieron a Nivel de Transición.
 
La educación parvularia de calidad ha demostrado tener efectos positivos en las personas, a la vez que resulta rentable a nivel social (Belfield, Nores, Barnett & Schweinhart, 2006; Heckman, 2000). Esta evidencia ha llevado a países alrededor del mundo a poner mayor énfasis en expandir el acceso a educación parvularia y a mejorar la calidad de sus programas. Dado el énfasis actual en políticas para la educación inicial, evaluar los efectos a largo plazo de este tipo de programas en el logro académico es cada vez más importante. Los resultados positivos fortalecen el argumento de invertir fondos públicos en programas de educación inicial y debilitan aquellos que van en la dirección contraria (Magnuson, Ruhm & Waldfogel, 2007).
 
Si bien en Chile existe evidencia acerca del efecto positivo que tiene asistir a la educación inicial sobre el logro académico posterior (Contreras, Herrera y Leyton 2007), hay escasa investigación en torno a caracterizar las particularidades de estos efectos. En un país como Chile, donde existe una baja cobertura de la educación parvularia para niños menores de tres años (18%), según datos de la Encuesta Casen 2011; a la vez que es el país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE, que posee la brecha de género más amplia en los resultados de la prueba PISA (OECD, 2013); resulta urgente indagar en el efecto de la educación parvularia, de modo de incluir factores como los años de permanencia en los programas y la perspectiva de género.
 
Con el fin de abordar este vacío investigativo, el estudio buscó  estimar el efecto de asistir a la educación parvularia pública en Chile en los puntajes Simce de 4° año básico (2008); e indagar en los posibles efectos diferenciados según género y años de participación.
 
La investigación encontró que los programas públicos de educación parvularia en Chile tienen un efecto de largo plazo importante sobre el logro académico de los niños medido por las pruebas Simce de cuarto año básico. Estos resultados tienen implicancias para las políticas de educación parvularia. La investigación ha demostrado que el logro académico se relaciona con el ingreso futuro del individuo, con sus posibilidades de movilidad social y, tal vez lo más importante, con sus oportunidades de ser un miembro activo de la sociedad (Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina y el Caribe, PREAL, 2006). Los programas chilenos de educación parvularia dan a los niños la oportunidad de empezar la escuela mejor preparados académicamente que sus pares que comparten características similares, pero que no asistieron a la educación parvularia. Es posible que esta ventaja facilite las vidas académicas y sociales de estos niños.
 
Este estudio entrega evidencia acerca de temas no explorados con anterioridad en Chile. Específicamente sobre los efectos de la educación parvularia en los resultados académicos de manera diferenciada por género y número de años en la educación parvularia.
 
Uno de los resultados más relevantes fue el obtenido en la dimensión de género. Aunque las posibles razones para entender este efecto diferenciado de la educación parvularia por género son variadas, una de las hipótesis es que la cultura chilena fomenta expectativas distintas para niños y niñas, las que son específicamente más exigentes para los niños. Estas expectativas pueden impactar en el comportamiento de los padres y educadoras hacia los niños pequeños, lo que se traduciría en establecer con ellos relaciones más desafiantes en lo cognitivo. Otra posible explicación es que las niñas entran a Nivel Transición 2 con mejores habilidades cognitivas (Ready et al., 2005; Soderman et al., 1999). Asumiendo que los niños entran a la educación parvularia con peores habilidades académicas que las niñas, y que los programas de educación parvularia adhieren a las mismas directrices curriculares para ambos, podría argumentarse que los niños, al comenzar la educación parvularia en desventaja, tienen más espacio para aprender en estos programas. De esta manera, las niñas tendrían un techo “más bajo” de aprendizaje en los programas de educación parvularia en Chile.
 
Por otro lado, el no haber obtenido diferencias en los resultados según años de participación en la educación parvularia no deja tampoco de ser un descubrimiento de importancia, pues sugiere que el cambio que experimentan los niños y/o las familias cuando participan de un programa de educación parvularia chileno no depende del número de años que asistan los niños, sino de la sola participación en dichos programas. La educación parvularia pública provee a los niños y a sus familias de varios servicios, tales como: estimulación cognitiva, nutrición, apoyo a la crianza y redes de apoyo. Estos programas tienen como objetivo fomentar el desarrollo del niño y su aprendizaje, ya sea de forma directa a través de un currículo de educación parvularia, como indirectamente a través del apoyo a las familias. Además, ha de relevarse el hecho de que el haber asistido un año a Nivel Transición 1 significa una mayor ganancia académica en el largo plazo, en comparación con hacerlo un año en uno de los Niveles Medios. Una posible explicación puede tener que ver con el hecho de que Nivel Transición 1 enfatiza especialmente las habilidades preacadémicas que los niveles previos de educación parvularia, además de entregar a los niños un año más de educación justo antes de entrar a Nivel Transición 2, favoreciendo la continuidad de los aprendizajes.
 
Estos resultados señalan áreas interesantes para investigación y políticas futuras, y ofrece una comprensión más acabada de los efectos de la educación parvularia chilena sobre el desempeño académico de los estudiantes. Los resultados de este estudio llaman a reflexionar acerca de las oportunidades de aprendizaje que se les está ofreciendo a los niños y las niñas en sus primeros años, y resaltan el desafío de considerar en los programas una educación que responda a las particularidades de desarrollo y manera de aprender tanto de los niños como de las niñas.
 

Más información sobre este estudio en Revista Calidad en la Educación

Sabías que…

La primera sesión del Consejo Superior de Educación (antecesor legal del CNED) fue celebrada el 19 de julio de 1990. Para ver el acta de constitución del Consejo puedes descargarla aquí.